QUE HE GANADO, QUE HE PERDIDO?

Julián se sentía muy bien. Caminaba junto a su amiga circunstancial y estaba realmente disfrutando de esa conversación. Las plantas del parque exhibían sus mejores flores. Un suave viento hacía que el cabello ondeara.

- Hoy iré al estadio, me gustaría que me acompañaras

- Por supuesto que iré. Además hoy estrenaré mis nuevas zapatillas- respondió Julián con la cara llena de risa.

- ¡Excelente! Hoy te ganaré

Julián levantó la mano derecha y la giró para mirarse la palma. En ese instante se posó sobre ella una hermosa y gran mariposa de colores. Julián se detuvo y quedó mirando como la mariposa juntaba y separaba las alas lentamente. Luego de unos breves segundos de continuar con su movimiento de alas y de mostrar su lengua en espiral, nuevamente se echó a volar. Julián observó cómo se alejaba, hasta perderla de vista al pasar por delante de una gran nube.

- ¡Mira! – exclamó la mujer- es Carlos

- ¿Dónde?

- Allí, en aquel banco. Te está haciendo señas.

- Sí. Espérame, voy y vuelvo. No te vayas.

Julián corrió lo más rápido que pudo hasta donde estaba Carlos. Llegó casi jadeando.

- Pero Julián, para qué viniste. Si sólo te estaba saludando.

- Sólo quería venir y saludarte de mano.

Acto seguido Julián se acercó y estrechó la mano de Carlos, de manera muy efusiva.

- Carlos, eres un gran amigo. Eres de las pocas personas con las cuales sé que puedo contar en cualquier situación.

- Me alegra que lo veas así.

- Bueno, ahora me voy, ya te saludé. Adiós.

Julián dio media vuelta y se devolvió corriendo tan rápido como vino. Su amiga se había tendido de espaldas en el césped y miraba el cielo con los brazos abiertos. Julián llegó y se recostó de la misma manera. Inspiró profundo y placenteramente sintió como sus pulmones se llenaban de aire. Inspiró y exhaló varias veces, de manera muy lenta. Sobre sus cabezas pasaba una bandada de pájaros blancos en forma de V. Julián los observó siguiéndolos sólo con la mirada, sin mover su cuello. De pronto, su amiga cambió de posición y puso su cabeza sobre los muslos de Julián, utilizándolos como almohada. Él pudo sentir el calor del cuerpo de su amiga comprimiendo sus piernas y un escalofrío recorrió su espalda y los pelos de sus brazos y cuello se erizaron. La mujer cogió la mano de Julián y éste sintió como ella se elevaba en el aire y lo alzaba a él también. Se incorporó y pudo ver como sus pies se despegaban del suelo, elevándose. Julián surcaba el aire, soltó la mano de su amiga y se elevó muy rápidamente. Luego miró hacia abajo y pudo ver gran parte de la ciudad, nuevamente siguió aún más hacia arriba. hasta ver la ciudad casi como un punto. Miró hacia el lado observando como el vestido negro de su amiga ondeaba y se pegaba al esbelto cuerpo producto de la velocidad con la que se desplazaban. Ella reía y miraba a Julián acercándose y alejándose. Se tomaron de ambas manos extendiendo loa brazos hacia abajo, dejando las manos a los lados de las caderas. Se elevaron fugazmente y luego bajaron girando sobre si mismos con las cabezas hacia abajo. Mientras descendían los labios de ella rozaron los de Julián y se dieron un prolongado beso.

Julián abrió los ojos. Vio el techo y las paredes de su dormitorio y la puerta abriéndose. Su madre entró con un vaso con jugo de naranja en una bandeja. Julián la vio acercarse, ella le sonreía.

- Traje tu juguito de la mañana, está rico, yo mismo lo exprimí.- dijo la madre mientras dejaba la bandeja en el velador- entonces, ahora haremos ejercicios- agregó, mientras tomaba las tapas de la cama y las echaba hacia abajo. Tomó a Julián por ambas manos, llevándolas hacia el pecho de él y volviéndolas a los lados en varias ocasiones. Luego tomó el pie izquierdo por el tobillo de Julián doblando su pierna varias veces, a continuación hizo lo mismo con la otra. Después lo asió por el torso y con todas sus fuerzas lo levantaba separando la cabeza de Julián de la almohada unos 40 centímetros, para luego volver a la posición original. Mientras hacía esto ella pellizcó a Julián lo más fuerte que pudo en la espalda. Espero un instante, no hubo respuesta.

- ¿Amor, te sirvo el jugo?- le preguntó con la voz ahogada.

- ......Pero sin bombilla- balbuceó él, apenas.