SER PIONEROS.
La computadora de la nave activó el proceso de descongelamiento de la tripulación, luego de cuatrocientos veinticinco años de viaje. Habiendo estado a una temperatura cercana al cero absoluto, casi a – 273 °C, no era permisible ningún error. Cualquier desvío significaba una muerte inminente.
Nunca ningún ser humano congelado, a lo menos, hasta el momento de iniciado este viaje, había sido reanimado más allá de un mes de congelado, pero aquí no hubo alternativa.
También se desechó utilizar la animación suspendida, porque fue un rotundo fracaso, el metabolismo, si bien, era reducido en un alto porcentaje, seguía existiendo división de células. En el caso de los experimentos con chimpancés, se extrapoló que en animación suspendida, el organismo humano envejecería una quinta parte del tiempo que durara la suspensión, pero aparte de eso, lo peor era el riesgo de atrofia muscular y la tendencia esquizoide que presentó la totalidad de los animales de experimentación, cuando sus cuerpos eran suspendidos por más de 1 año.
Todos los tripulantes empezaron a hacer pequeños movimientos en sus respectivas cámaras, hasta que al cabo de unas 8 horas, finalmente abrieron los ojos. Los termómetros indicaban que su temperatura corporal era cercana a 34 grados. Sentían frío, la boca muy seca, un intenso dolor de cabeza, naúseas y un intenso mareo. El frío no era su mayor preocupación.
A los pocos minutos, todos notaron, que los años de entrenamiento para ambientarse a las condiciones de ingravidez, en este momento no les estaban sirviendo de nada y sin excepción sintieron un miedo visceral, que los llevó a abrazarse por un largo momento. Nadie se atrevía a levantar la mirada y aun nadie había pronunciado palabra en 425 años.
-¡Somos soldados antes que nada, numérense!- dijo el comandante
Todos se numeraron, eran 6 incluidos el comandante, y automáticamente sintieron que el temor se iba.
- Nuestra misión es clara, debemos establecer nuestra coordenadas actuales e iniciar rápidamente la travesía hacia nuestro destino final. El planeta Prionix- señaló el comandante, mientras se sacaba la transpiración de la frente con ayuda de un pañuelo.
-Comandante- dijo Fer, el experto en sistemas de información de la tripulación- Creo, que lo primero es que todos nos sometamos a un control de nuestras condiciones físicas y mentales.
-¡Computadora, infórmele a Fer, cuál es nuestra condición actual!
La computadora, encendió la pantalla principal, donde fue apareciendo un acabado resumen de los parámetros funcionales de cada miembro de la tripulación. Lamentablemente para Fer, el orden fue por rango y en esto él era el último. El informe, en todo caso, arrojaba que todos se encontraban en excelentes condiciones físicas.
- Yo tengo hambre- agregó Pau, me suena el estómago- ¿Porqué no comemos?
- De acuerdo - dijo el comandante- pero que sea rápido, no tenemos tiempo que perder. A próposito, ¡Computadora! ¿cuánto tiempo estuvimos congelados?
- 424 años, 363 días, Comandante- respondió la voz femenina del ordenador.
Cada uno procedió con la ceremonia típica de comer en pomo, pero antes debieron descongelar la comida, que tenía un leve sabor a rancio, pero igual estaba sabrosa. Pau se devoró dos pomos, el primero de pollo y el segundo de carne, también comió un pomo de postre de puré de frutas y miel.
- Ya ¿Entonces iniciemos nuestro trabajo, tripulación?
- Sí, comandante- respondieron todos al unísono
- Fer, entonces a lo suyo.
- A la orden, comandante- respondió Fer y apresuradamente dio un empujón a la pared de la nave y se dirigió flotando al panel de control, introdujo los códigos de acceso y espero a que se desplegara la información. Pasaron unos minutos y la pantalla mostró “Operación no permitida”.
Fer repitió el procedimiento y de nuevo apareció el mismo mensaje.
- Comandante, no sé qué es lo que está ocurriendo, todo se ve en orden, pero la computadora no entrega información.
- ¡Computadora, te ordeno que nos des las coordenadas actuales, en este momento! – gritó el comandante.
La computadora respondió con su dulce voz y le dijo que no podía entregar la información, porque no el estaba permitido hacerlo y que el nivel de acceso de el propio comandante era insuficiente.
- Computadora, entonces, retira el protector de esta ventana, ahora.
- Lo siento, comandante, tampoco me está permitido hacerlo.
- ¿Pero quién te dio esa orden? Si yo mismo estuve cuando se incorporó mi clave de acceso como la de más alto nivel. ¿Cómo me dices que ahora no es así?
- Comandante, durante este tiempo fui reprogramada. Ahora su clave no es la más alta y tampoco estoy autorizada para informarle acerca de los detalles de la reprogramación.
- Computadora ¿Podemos abandonar la nave?
- No, comandante.
- Comandante, se me ha solicitado abrir un canal de entrada de información de audio.
Todos se sorprendieron con lo que acababan de oír y el comandante si hubiera podido se habría sentado, echó una mirada a todos y preguntó a la computadora.
- Computadora. ¿Puedo prohibirte que autorices la entrada?
- No, comandante.
El comandante, bajó la cabeza en silencio y esperó. A los pocos minutos, se escuchó una voz hablando el mismo lenguaje, pero con un acento extraño.
- Comandante Dor, reciba un saludo fraterno. Le habla el General Gon. Es para mi un honor poder comunicarme directamente con usted y su tripulación, en este momento
- General Gon- respondió Dor- para mi no lo es. Le exijo una explicación de lo que está ocurriendo aquí.
La respuesta demoró unos 15 minutos en llegar.
- Comandante, es algo totalmente normal, porque no es necesario que Ud. Conozca las coordenadas. La misión ha sido un éxito y pronto culminará. Computadora. Permite que el comandante y su tripulación vean donde se encuentran.
La computadora, acató la orden al instante y la sorpresa de todos fue mayúscula cuando vieron que estaban orbitando La Tierra y no en las proximidades de Prionix como esparaban.
- General Gon ¿Qué significa esto?
Luego de la correspondiente espera, la respuesta de Gon fue
- Comandante, no era necesario que ustedes viajaran tan lejos para esta misión. Ahora ya sabemos que podemos congelar y descongelar a un ser humano por al menos 425 años , en estado de ingravidez, y eso basta.
- General Gon, pero no se da cuenta lo que me está diciendo. Todos nosotros aceptamos la misión y dejamos a nuestras familias, a nuestros amigos para eso y ahora todos están muertos.
- Comandante, es que, al parecer, usted no se da cuenta del logro vuestro y las implicancias futuras que tendrá esto en el futuro cercano. Ustedes son los pioneros de la era interestelar. Me siento realmente orgulloso de ustedes.
- ¿Y ahora qué debemos hacer, General Gon?- preguntó el comandante
- Nada, sólo esperar.
- Esperar qué.
- A mi. Cierre de transmisión.
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36 horas después, la computadora avisó la llegada del General Gon. Se presentó junto con 2 robots tipo “soldado”, que claramente eran los guardaespaldas del General.
Ingresó a la cabina y empezó a saludar a la tripulación.
- General, hemos analizado la situación y concordamos en que la misión nos ha parecido buena para nosotros también- dijo el Comandante.
- Que bueno, que así lo vean. Yo he venido sólo a saludarlos personalmente. No podía dejar la oportunidad de estar con personas que nacieron hace casi 5 siglos.
- General y ¿porqué usa ese traje de aislamiento ambiental?- preguntó Pau
- Porque no me lo puedo sacar en presencia de ustedes. Ahora debo irme.
- Y nosotros cuando volvemos a La Tierra, General- preguntó el Comandante- estoy ansiosos de ver como está ahora.
- Comandante, ustedes no volverán. Se quedan acá.
- ¿Cómo?
- Tal como lo oye. Ustedes se quedan acá. No podemos arriesgar que provoquen algún tipo de contaminación en el planeta.
- ¿Acaso seremos prisioneros en esta nave?
- No.
El general hizo una seña a los robots mientras se retiraba, el comandante trató de seguir al general, pero los robots levantaron sus brazos apuntándolo con sus armas incorporadas. El comandante se detuvo.
Antes de abandonar la cabina el General dio nuevamente las gracias a toda la tripulación y dijo.
- Computadora. Inicia secuencia de autodestrucción.
- Sí, general.
El general se retiró sin mirar atrás, los robots se mantuvieron en su posición. En la pantalla principal apareció la cuenta regresiva “2:00:00”
El comandante se acercó a la ventana y miró a La Tierra, notó que la cantidad de satélites artificiales era enorme y que el color del planeta seguía siendo azul profundo. Recordó una ocasión en que salió a pasear a Hec, su único hijo, bajo la lluvia, cuando aun éste no había cumplido dos años. Le pareció avanzar por las calles, sentir el agua sobre su cabeza y el olor a tierra mojada, ver la alegría de Hec al empaparse y a esa manito suave y tibia acercándose a la mejilla, mientras lo llevaba en brazos. En su rostro se esbozó una sonrisa que duró varios minutos, mientras largas lágrimas se alejaban de sus ojos formando en el aire extrañas formas curvas.

