ES LO QUE HAY

Historia 1


Un hombre en su auto, se encuentra detenido en un a esquina esperando a que el semáforo cambie a verde, de repente es impactado por la parte trasera por un camión, el cual en el acto se da a la fuga. Por suerte, casi al instante llegan dos motoristas de carabineros y al notar que ha habido un accidente, se detienen y se acercan al atolondrado conductor, para indagar el hecho. El hombre les cuenta lo que ha ocurrido y para su sorpresa, los funcionarios policiales le dicen que será conducido al hospital más cercano para practicarle el examen de alcoholemia, por la responsabilidad que le pudiera caber en el hecho. Cuento corto, al otro día el hombre al tratar de tramitar que su seguro le responda por lo daños sufridos en el automóvil, recibe como respuesta que debe esperar el resultado de la alcoholemia, ya que de ser positiva, su contrato establece que la compañía de seguros queda eximida de responsabilidad de cubrir los gastos.

Historia 2

Se encuentran en el mall, un hombre con un matrimonio de amigos.

- ¿Cómo han estado?
- Bien- responde el marido
- Y cómo esán los niños
- Bien oye - dice la esposa- sólo nuestro hijo menor está un poco complicado de salud
- No me digas y qué le ocurre
- Está con herpes en la boca y garganta, no puede hablar, comer ni dormir desde hace tres días
- ¿ Y ahora, está hospitalizado me imagino?
- No
- ¿ Y dónde está?
- En la casa, acostado, que se parte llorando.
-¿ Y está solo?
- Sí
- ¿Pero y ustedes qué hacen acá, que no están acompañándolo?
- Mira, preferimos salir porque no queremos verlo sufrir, nos hace mal.

Historia 3

Un hombre de edad mediana llega a la casa, cansado después del trabajo, deben cerca de las diez de la noche. Su mujer se acerca y le pregunta si tiene hambre, a lo que él responde afirmativamente. Ella le sirve una taza de té con un pan y una sopa de fideos. El hombre agrega una caja de vino. Luego come y bebe ávidamente, hasta quedar borracho y dormirse ahí mismo. Su mujer daba pecho al bebé mientras el hombre se embriagaba. Finalmente, viendo que él se ha dormido, se acerca lentamente, mete la mano al bolsillo del pantalón del hombre, busca y finalmente saca tres lucas, mientras piensa: "hoy le fue bien". La mujer cuidadosamente se guarda los tres billetes. Luego se va a ver televisión, mientras sus otros cuatro hijos ya están acostados en la única cama de la casa, habiendo comido casi lo mismo que su padre, a excepción de la sopa y el vino. Ella mira la pantalla del televisor y sonríe, su mente ya está en otra parte. Lejos. Ella está pensando en que hará al otro día con la plata que le sobrará después de comprar vino. Va a ver a los niños y a buscar la frazada para acurrucarse en el sillón, con su bebé en los brazos. Vuelve a sonreir, en una de esas le alcanzará hasta para tres huevos o una margarina. Se ha dormido sin decidirlo.

¿Qué tienen de interesante estas tres historias?

Que todas son reales.
La primera ocurrió en diciembre en Quilpué, la segunda me ocurrió a mi con un matrimonio de amigos en el mall de Viña hace una semana, la tercera ocurre con miles de familias anónimas, todos las noches, a lo largo de todo el territorio nacional, en los lugares alejados del centro de las ciudades, lugares a los que muchos les cuesta aceptar que existan. Así de absurdos somos......