Para quienes no sepan, los gatos están despiertos cuatro horas al día, duermen alrededor de veinte horas. ¡Vaya, vaya! Entonces la serie animada Garfield, no está para nada alejada de la realidad. Cuando los gatos no están comiendo o acicalándose, están durmiendo, así es su naturaleza.¡Harto poco están despiertos!
Nosotros, en cambio, según las estimaciones médicas, dormimos ocho horas y estamos despiertos dieciseis horas cada día, doce más que nuestras felinas mascotas.
¿Será tan así? Veamos.
No es raro, que nosotros suframos trastornos del sueño, entendiendo esto como que a algunos les cuesta dormirse y a otros, en cambio, no paran de dormir. Vale decir, las ocho horas son más bien una aspiración, un ideal fisiológico, que se ve alterado por la realidad práctica de cada individuo. Si Ud. duerme poco, vamos recetando somníferos, si por el contrario, duerme mucho, vayan unos antidepresivos, o multivitamínicos, qué se yo, pero alguna sustancia le será administrada para que pueda armonizar su biorritmo.
Si alguno de ustedes quisiera hacer la prueba, y quiere hacer un reality show de gatos, podrá observar que ellos duermen cuando lo necesitan y despiertan cuando también lo necesitan. A un gato será imposible hacerlo dormir más de no mediar la aplicación de algún fármaco. En cambio, lograr que el animal no duerma es más fácil, basta con molestarlo lo suficiente para mantenerlo despierto por mucho más tiempo. Cuando esto ocurre, no será muy complejo comprobar que el animal entra en un estado de alerta, se siente en peligro porque un estímulo externo no le deja en paz, notaremos que su respiración y corazón se acelera, debido a que por su organismo circula una mayor concentración de adrenalina. A la larga el gato antrará en un estado de estrés y no podrá conciliar el sueño rápidamente.
A nosotros nos pasa lo mismo, estímulos que nosotros consideramos como externos nos estresan, y es así de simple. No resiste más análisis.
Así, cuando en la noche logramos dormir, no estamos tranquilos. No descansamos como debiéramos, sufrimos de pesadillas, despertamos en medio de la noche, nos damos vueltas en la cama, como un asado al palo. Y peor aun, de día, cuando debemos asumir las responsabilidades que nos permiten ganarnos la vida, nos damos cuenta que nos está empezando a faltar el sueño. Este asunto nos hace sentir aun peor.
Lo triste de todo esto, es que, hoy por hoy, es considerado "normal", el vivir estresado.
Si lo pensamos bien, nosotros cuando dormimos tenemos la cabeza donde no debiérmaos y cuando estamos despiertos también.
¿Alguno de los cada vez más numerosos estresados será capaz de abandonar sus ansias de ser el mejor en lo que hace, será capaz de abandonar sus esfuerzos por ser aceptado entre lo
s demàs estresados, será capaz de descubrir qué es lo que realmente lo hará sentir un ser humano en plenitud, será capaz de valorarse en su real magnitud, será capaz de considerar a los demás seres humanos como seres humanos, será capaz de considerarse a si mismo como tal, será capaz de verse?Tal vez algo tan simple le permita despertar, aunque sea por un instante.
¡Ni soñar con cuatro horas!
